Empresas al norte del país concentran efectos del estrés hídrico; sumado a ello, las restricciones hídricas están obligando a industrias clave a replantear cómo operan y gestionan riesgos
Vitrinanews, Monterrey
Las industrias con alta dependencia del agua para su operación han enfrentado un entorno de mayor complejidad en los últimos meses. Empresas de manufactura, alimentos, bebidas, real estate e industria pesada operan hoy bajo nuevas restricciones en el uso del recurso, mayores exigencias regulatorias y fenómenos como sequías prolongadas que comienzan a influir directamente en su continuidad operativa.
Datos del World Resources Institute afirman que México se encuentra entre los países con alto estrés hídrico, lo que significa que se utiliza entre 40% y 80% de sus recursos hídricos disponibles cada año. Además, cerca del 60% del PIB mexicano se genera en regiones con niveles altos o extremadamente altos de presión sobre el agua, concentrando el riesgo de continuidad operativa y mayores costos de adaptación entre estas industrias intensivas en consumo hídrico.
“Empresas manufactureras e industriales en Nuevo León, Estado de México, Baja California y partes del Bajío son reflejo de los altos niveles de presión sobre el agua” afirma Carlos Pasquel, director de Responsabilidad Civil y ESG en HDI Global México.
«Hoy, la regulación exige a las empresas demostrar una gestión más clara del recurso hídrico y de su impacto ambiental. Esto implica nuevos retos operativos relacionados con permisos, trazabilidad, eficiencia en consumo y continuidad del negocio frente a escenarios de escasez».
Para contribuir a la continuidad operativa frente al estrés hídrico, HDI Global México comparte algunas prioridades que las empresas pueden considerar para mejorar su resiliencia. En este contexto, los seguros ambientales comienzan a integrarse como una herramienta complementaria para la gestión de riesgos asociados al uso intensivo de recursos y posibles afectaciones a la operación.
Eficiencia productiva
La sólida capacidad industrial de México enfrenta retos crecientes derivados de su dependencia del agua. Muchas empresas ya cuentan con procesos certificados y capacidad instalada diseñada para optimizar el consumo hídrico. Sin embargo, el entorno actual exige una gestión más integral que combine ahorro, cumplimiento regulatorio y continuidad operativa.
“Adoptar tecnología e infraestructura para fortalecer la productividad también implica un uso intensivo de materias primas, incluido el recurso hídrico. Por ello, es momento de integrar planes de reutilización, monitoreo de descargas, medición de consumo, infraestructura de tratamiento y protocolos de continuidad operativa ante escenarios de restricción. La gestión del agua debe considerar eficiencia, pero también cumplimiento ambiental y capacidad de adaptación”, explica Carlos.
Cumplimiento normativo
El endurecimiento regulatorio alrededor del agua está modificando la forma en que las empresas gestionan el cumplimiento ambiental. La discusión sobre la Ley General de Aguas y los cambios al marco regulatorio han elevado el estándar operativo para industrias intensivas en consumo hídrico, particularmente en temas relacionados con concesiones, descargas, trazabilidad y protección ambiental.
Análisis de la firma legal Pérez Correa González afirman que ciertos incumplimientos vinculados al uso del agua y condiciones establecidas en concesiones pueden trascender el ámbito administrativo y derivar en responsabilidades penales, dependiendo de la gravedad del caso y del daño ocasionado.
“Una prioridad para las empresas es fortalecer el cumplimiento ambiental mediante evaluaciones de riesgo climático y operativo. Esto ayuda a anticipar interrupciones, gastos legales y posibles afectaciones derivadas de contingencias ambientales”, añade Pasquel.
Comunidades y entorno
Cuando se trata del agua, el eje social adquiere una dimensión prioritaria. La continuidad operativa depende cada vez más de la capacidad de las empresas para construir relaciones sostenibles con comunidades y gestionar adecuadamente el impacto de sus operaciones en el entorno. En industrias intensivas en agua, este factor puede derivar en conflictos comunitarios, reclamaciones de terceros y responsabilidades ambientales que afecten la estabilidad del negocio.
“El rol empresarial en la gestión hídrica representa una oportunidad de compromiso, innovación y corresponsabilidad con la sociedad”, señala Pasquel. “México cuenta con una importante riqueza de recursos naturales, lo que fortalece su atractivo industrial. Operar con cumplimiento ambiental, capacidad de adaptación y herramientas de protección como seguros de responsabilidad ambiental y civil forma parte de una gestión empresarial más resiliente”.
En este contexto, los seguros ambientales y de responsabilidad civil se consolidan como una herramienta complementaria para la continuidad operativa. Más allá de responder ante un incidente, ayudan a las empresas a gestionar reclamaciones, gastos legales, afectaciones a terceros y responsabilidades derivadas de riesgos ambientales que, incluso con prevención y cumplimiento, pueden materializarse.