Terrores nocturnos, casas embrujadas, dimensiones desconocidas, voces del más allá y encuentros demoniacos son los temas que aborda este colectivo en un libro para lectores que gustan de los sustos y sobresaltos al por mayor
Israel Morales, Monterrey
Si estás listo para un buen susto, no pierdas la oportunidad de tener “Cuando apagas la luz. 30 casos reales que no te dejarán dormir” (Planeta), de la Sociedad de las Pesadillas. Así que si lo vas a leer deja las luces encendidas porque este colectivo integrado por Raiza Revelles, Claudia Ramírez Lomelí, Renata Revelles, Andrea Ramírez, Patricio Ramírez y Gerardo Avendaño preparó en este libro una buena dotación de casos para que mires dos veces debajo de la cama antes de irte a dormir.
Los “Terrores nocturnos” acechan con “El hombre de rojo”, ese fantasma que se le apareció a Selene en un túnel cuando iba en su carro; ese mismo hombre que vio atropellado un día antes y que la obligó a contar esta terrible experiencia a los autores de este libro. Otra historia es la de “El sonriente”, que pasó en la carretera, en donde siempre se ha reportado actividad paranormal, y esta le pasó a Eduardo cuando manejaba su automóvil, quien vio a un ser luminoso que lo siguió en plena oscuridad; la misteriosa criatura corría tanto que cuando lo tuvo enfrente notó que lo distinguía una risa terrorífica enmarcada con sus dientes horribles. “La primera vez que sentí miedo” se dio en la casa de la protagonista y fue con el “hombre sombra” y que tenía una peculiaridad: provocar terror con una mirada fija y desafiante.
En el apartado de “Dimensiones desconocidas” se puede leer “El jinete” y que es un caso que provoca más preguntas que respuestas. Se trata de un viaje que hacen Rafael y Ricardo; este último le pidió a su amigo que lo acompañara a visitar a su hermano en un pueblo apartado y casi al llegar se les apareció varias veces un ranchero sobre un caballo, quien les dio la referencia de la casa que buscaban. Pero lo que había pasado para ellos en minutos se convirtieron en horas, acaso porque el jinete los transportó a otro espacio-tiempo en el que desde luego no se dieron cuenta, porque cuando por fin llegaron al lugar indicado, el hermano de Ricardo les dijo la hora de la madrugada, cuando ambos habían llegado desde la mañana.
Se les fue el tiempo cuando solo fueron minutos los que entraron en contacto con el jinete. Hugo sufrió varias experiencias en que entró a otras dimensiones, una fue en una sala de espera de un hospital, en la que si bien siempre la espera es eterna, en su caso fue breve, o en el “Piso 67” de un hotel de Las Vegas donde se hospedaba; al parecer sintió que ese sitio no formaba parte de la realidad, es decir, no sabe qué lugar era, solo que decidió no explorarlo, porque quizá ya no hubiera podido salir de ahí.
El apartado “Voces del más allá” también tiene lo suyo en cuanto a fenómenos extraños. “Mi otro yo” lo cuenta Claudia, parte de esta Sociedad, quien describe cómo su hermano y hermana escucharon que les hablaba, pero para su sorpresa ella no se encontraba en su casa, que para todo esto, está embrujada. Por ejemplo se te herizarán los cabellos con “El tercer ojo”, y es que la hechicería aquí cumple una función primordial para el protagonista de esta narración, y eso lo llevó a ver fuerzas malignas en el vacío, y más detalles desde luego que le ocasionaron una auténtica pesadilla.
“Lo que trajo la niebla” tiene que ver con el amigo imaginario de quien provee este relato, y que se sentaba en la banca del piano, mismo que regresó cuando este se lo llevaron a su casa, y lo demás que cuenta es bajo estricto apego a los estándares de este grupo fundado en Monterrey.
¿Tú has visitado alguna casa embrujada?
En “Marcado por lo invisible”, un chavo pasa junto a sus amigos una noche en la casa embrujada de su amiga Ruth, pero no saben lo que les espera, porque no se trata de ver en terribles sueños a una mujer, o ver una figura parada frente a la ventana o escuchar ruidos, no, esto también trasciende a lo que viene después, que es precisamente a lo que se refiere: una fuerza oculta que sigue a quien cuenta esta historia.
“La casa maldita” es una historia que pasó en Monterrey. La vivienda, hermosa, espeluznante y antigua, ubicada en el centro de la ciudad, guardaba de todo: apariciones, cosas que se mueven solas, susurros, una muñeca que se movía en los brazos de la hermana de la protagonista, ruidos de muebles arrastrándose, los espíritus de niños y sí, en este hogar pasaban cosas que no pertenecían al orden de este mundo.
En el último capítulo, “Encuentros demoniacos”, con “El aura inocente”, la Sociedad cuenta una experiencia que tuvo Theo con un ente malvado, y que además entabló una conversación, lo que lo hace aún más intenso e interesante.
“El cumpleaños inolvidable” aborda cómo unos amigos se dispusieron a jugar con una Ouija y el final es trágico, ante lo que la tabla les reveló. Un relato que condensa muy bien este universo de gritos y sobresaltos desplegado a lo largo de las páginas.
Por supuesto hay más casos y cada quien tendrá su favorito para contarlo sobre todo desde la oscuridad.
“Cuando apagas la luz” es el segundo libro de La Sociedad de las Pesadillas, y en este combina vivencias de otros y las personales, y que lleva el terror y el misterio a otro nivel.