“Pesadillas electromagnéticas de la ciencia ficción japonesa” muestran de este genio nipón la sorprendente imaginería de la cultura popular japonesa en la década anterior a la Segunda Guerra Mundial
Israel Morales, Monterrey
La editorial Satori Ficción ha sacado el llamativo libro “Pesadillas electromagnéticas de la ciencia ficción japonesa”, de Juza Unno, considerado el padre de este género en el país nipón.
lnvasiones alienígenas, transhumanismo, viajes espaciales, control mental, teletransportación… son parte de los temas de estos llamados relatos psicotrónicos que fueron publicados entre 1928 y 1939, que son 12 historias que muestran la sorprendente imaginería de la cultura popular japonesa en la década anterior a la Segunda Guerra Mundial.
Y para que se den una idea, estos son algunos títulos: “El insólito crimen de los baños eléctricos”, en el que el misterio y los adelantos científicos llevan a un policía a desentrañar un extraño asesinato de una mujer. El inspector Akabane llega a los baños Mukai para investigar una muerte envuelta en grabaciones al momento en un rollo de película, pues uno de los responsables cometió tal acto que eso quedó registrado, pero con una cronología que solo se explica con el cuerpo del delito y la sapiencia de un adelantado a su tiempo, al dejarles un video que hacía recordar todo, menos lo escabroso de ese encuentro de dos tipos desatados: Kushida y Yoshizo.
En el “El desenlace de un asesinato”, Unno agrega más tensión a este relato oscuro, con horror digno que provoca sobresaltos, con una atmósfera en que el protagonista se da cuenta de que los límites entre la vida y la muerte son confusos. Su esposa se lo hace saber.
Y LLEGAN LOS MARCIANOS, HUMANOIDES Y OTROS SERES
“La sombra menguante del demonio” habla de seres que vinieron de la Luna para hacer de las suyas, sí, estamos hablando de un cuento de 1933, cuando la imaginación daba para eso y más. Con muchos giros, el detective Homura hilvana lo que le pasó a unos hermanos que lo que ven no son fantasmas, sino extraterrestres, marcianos, pues.
Así como “Atrapados”, que el mismo detective capta que el lado salvaje de un hombre implica tantas cosas como hacer con su cuerpo lo que le plazca, con tal de cometer su crimen. ¿Qué se puede esperar en un relato que lleva la emoción al límite?
“El crimen del humanoide” es una prueba de que Juza Unno iba por todo en la ciencia ficción: Homura se avienta otro caso desconcertante: cómo un humanoide pude cometer las mismas acciones de un ser humano “corriente y moliente”, pero ¿cómo funciona una máquina de ese tipo?
En “El maletín refrigerado de la Dra- Hirumi”, fechado en 1937, se cuenta la historia de una mujer que algo hace para que su Manckichiro no se le despegue ni un momento a través de una maravilla de las grandes invenciones del ser humano: eso que todo mantiene helado, y no es de miedo.
“El baño musical de las 18:00 horas” aborda la cuestión de los cambios de sexo, un cuento de 1937 que ya trataba un tema que en la actualidad se ve a diario en los medios masivos.
“La primera prisionera del espacio” posee un tempo que pareciera hacer referencia a lo cotidiano de una situación que conforme se da pase de página, anuncia el tema del traslado de cuerpos hacia otro planeta y lo que esto implica: riesgos, implosiones, cruce de hechos, con todos los ingredientes que el autor ya exploraba.
“Los que acechan la Tierra” es de 1939, y el ingenio se va a los extremos: tanto espiar a los marcianos puede tener sus consecuencias, como se lo enuncian unos científicos al doctor Todoroki. Y este cuento tienen reservado un suceso extraordinario en una apartada isla.
En “La expedición al mundo lunar”, de influencias cinematográficas, Japón se adelanta en la carrera espacial, puesto que ya una nave se había perdido. ¿Qué se encontraron los protagonistas en la Luna? Algo que brilla y que provoca emociones e inconvenientes.
Furuhata es quien podrá permanecer en un sarcófago por mucho tiempo, pero mucho tiempo. “El mundo dentro de mil años” es una inquietud de Unno y la trama es tan oscura como vibrante. Su imaginación juega con distintos polos, uno de ellos, la muerte.
Una creación y un duro arquetipo es lo que se aprecia en “La bella mujer dentro de mi cerebro”, de 1939; relato inquietante y seductor, porque todo ocurre en un sitio por excelencia y además los experimentos cumplen una función primordial y algo escabrosa.
El autor se encuadraba en el llamado ero-gro-nonsense, con disparates, cosas absurdas, otras que rayan en lo sexual, en temáticas propias de la literatura de esos tiempos.
Cierra con un texto de Daniel Aguilar, “Padre no hay más que Unno”, para conocer a fondo los destellos de este autor adelantado a su época. Aguilar da claves y algunos de sus fundamentos científicos y narrativos, además de su versatilidad, que llevaron su obra a la cumbre.
Un libro para los que le guste la ciencia ficción buena y de un autor clásico de la literatura japonesa.