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“Bucareli 158”, entre espíritus y sustos, una historia del México oculto

“Bucareli 158”, entre espíritus y sustos, una historia del México oculto

José Manuel Cuéllar Moreno ofrece una trama que explora las sesiones espiritistas, los aquelarres y otros ritos en una casa llena de actividad paranormal

Israel Morales, Monterrey

Una antigua casa ubicada en el Centro de la CdMx aguarda historias escabrosas, que tienen relación con el espiritismo que practicaban políticos y personajes de épocas anteriores, así que Ifigenia trabaja en ese lugar con la señora Madero, quien le cuenta muchas historias.

Todo cambia y se torna oscuro cuando Ifigenia encuentra un diente envuelto en un algodón, y además su nieto empieza a investigar sobre “El Monstruo de Tacuba”, un asesino “célebre” de los años 40. “Bucareli 158” es la novela que aborda esta trama y su autor, Juan Manuel Cuéllar Moreno, platica en entrevista sobre todo lo que envuelve a esta obra, que fue presentada en ese mismo lugar que la inspiró, con performance y sesión espiritista. 

¿Dónde nace tu libro “Bucareli 158”?

Es una novela que publicó un sello muy prestigioso, que es Tusquets, es una novela de terror, una novela que explora esta historia subterránea, esta historia oculta de México que no se nos suele contar; trata un tema escabroso, delicado, que son estas relaciones medio ocultas, medio no tan ocultas entre el espiritismo y los rituales del poder de la política mexicana. Digo, no es ningún secreto que nuestros políticos siempre se han reunido entre cuatro paredes a decidir las cosas y muchas veces ahí con un componente esotérico.

El título no es casual, el título remite a una ubicación real en la Ciudad de México, en verdad existe Bucareli 158, es una casona del porfiriato, muy bonita, de 1904, que se puede visitar como yo la visité en 2012 y quedé absolutamente cautivado por esta belleza ruinosa, y por todas las historias y por todos los secretos que oculta. 

¿Cómo se da esa combinación entre lo real con lo oculto?

En algún momento soy esta voz investigadora dentro de la novela. Esta es la premisa. El 24 de agosto de 2013, que por cierto ninguna fecha que aparece en la novela es casual, todo tiene una significación astrológica, pues en ese día y en esa fecha en específico, Ifigenia, que es una mujer normal, acude a su trabajo. Ella trabaja en esta casona en Bucareli 158 con una señora un poco misteriosa, es una señora ya anciana que puede ser muy cruel, pero también puede ser muy tierna. Ella mantiene como estos modales refinados, parece como el último ejemplo de una estirpe aristocrática que habita en medio de las ruinas de su palacete y en ese día en específico Ifigenia, limpiando la habitación de la señora Madero, descubre en la pared un orificio que no había notado antes. Dentro de esa pared descubre un algodoncito y dentro del algodoncito siente algo duro que resulta ser un diente humano, a partir de ese momento se desdobla toda la trama; es una trama de sesiones espiritistas entre la casta política, entre la aristocracia mexicana. Es una historia de misas negras y de aquelarre y siempre el punto de convergencia es Bucareli 158, esta casona que ya no sólo es el escenario de la novela, sino que es el personaje vivo, es un personaje palpitante dentro de la novela.

¿Cómo se dio el trabajo de documentación para esta obra?

Bueno, yo me dedico a la filosofía, la investigación filosófica, sobre todo del siglo XX mexicano, me he echado un clavado a los periódicos de los años 40, de los 50, de los 60, la nota roja de esa época, que es escalofriante, y de ahí saqué muchas piezas de este rompecabezas, muchísimos personajes, muchísimas situaciones, me encanta la historia. Creo que es algo que se advierte, entonces convertí esta casona en un lugar poblado de ecos y de resonancias de otras épocas. Yo te diría incluso que prácticamente todos los personajes de la novela tienen alguna inspiración real. Incluso hubo un par que ni siquiera les cambié el nombre.

¿Y cómo se embona la historia del “Monstruo de Tacuba” y los otros personajes escabrosos de esa época?

La historia del “Monstruo de Tacuba”, está basada en Gregorio Cárdenas, en el estrangulador de 1942, era un estudiante brillante, de la época del general Manuel Ávila Camacho, que comete una serie de crímenes y no solamente eso, sino que practicaba, hacía experimentos con los cadáveres. Fue a Lecumberri a la cárcel. Después salió, se hizo abogado, se hizo un personaje muy cercano a las cúpulas del poder, y aquí yo le doy un trasfondo ocultista, lo convierto en médium en la historia. Por ejemplo, el caso de Felícitas Sánchez Aguillón, fue otro caso que estremeció a todo México en 1941, porque resulta que un día se tapan las coladeras de la colonia Roma de la Ciudad de México, cuando van los trabajadores a desazolvar descubren huesitos que resultan ser de bebé, rastrean el origen de esos huesitos y provienen de la casa de esta señora Felícitas Sánchez Aguillón, que tiene una clínica clandestina, pero al parecer también practicaban otras cosas, así ocultistas con con los bebés; una actriz de los años 60 que mutiló, literalmente mutiló a uno de los políticos más poderosos de ese momento, entre muchos otros.

¿Cómo trabajaste a Ifigenia, la protagonista dentro de ese mar de cosas ocultas?

La pregunta es que ocurrió en Bucareli 158 y la otra pregunta es ¿qué va a estar dispuesta a hacer Ifigenia, la protagonista, para protegerse de esta amenaza a la que no puede nombrar, de esta presencia siniestra que ya no solamente se está apoderando de la casa, sino también de ella misma?

Y la presencia del huésped, ¿cómo se da para que adentre a Ifigenia poco a poco en el ambiente de la casa y a lo que viene después? 

Fíjate que me gusta mucho el terror atmosférico, porque hay muchos tipos de terror, está el terror de los sustos repentinos, que son como una descarga eléctrica en tu sistema nervioso, o esto de terror de monstruos. A mí me gusta el terror atmosférico, en las películas se logra mucho a través de la música, y en la novela quise que a través del propio lenguaje, de la cadencia del lenguaje, inducir en la medida de lo posible una especie de trance en el lector para que no solamente sienta que está leyendo la descripción de una misa negra, sino que se sienta partícipe de alguna manera de esa misa negra, de esa sesión espiritista.

Todo el primer capítulo es un homenaje a Amparo Dávila, su cuento, “El huésped”, tenemos una robusta tradición de literatura gótica y de literatura de terror en México y en Latinoamérica, aunque muchas veces no la atendamos lo suficiente y a mí, lo que me encanta de “El huésped”, de Amparo Dávila, o de cuentos como “La amiga”, de Juan José Arreola, o de “Casa tomada”, de Julio Cortázar, es esta sensación de que hay una entidad recorriendo tu espacio doméstico, recorriendo tu casa, haciendo ruidos, apoderándose de tu tranquilidad, quitándote la cordura y no le puedes poner nombre y no le puedes poner rostro, y sin embargo, ahí está, que es un poquito lo que está pasando no solamente en Bucareli 158, sino en todo México, en una fuerza siniestra apoderándose de nuestro hogar.

¿Por qué crees que en México se buscan respuestas en los que ya no están aquí? Todo eso que se busca es obsesión del mexicano y casi yo te diría de los seres humanos o sea no es una premisa del espiritismo que el ser humano pueda establecer contacto con los que ya se fueron. Está esta idea de que nuestra vida no se agota en nuestra biografía terrenal, que este cuerpo que tanto atesoramos en realidad es un envase provisional, pero que nuestro espíritu tiene una vida más allá o que puede ser inmortal o que incluso como sostiene el espiritismo que practicaron en México figuras como Francisco I. Madero, incluso somos espíritus inmortales que nos vamos reencarnando y que vamos arrastrando pruebas y culpas de vidas pasadas. Y yo creo que esto resulta tan fascinante y tan vigente del espiritismo y de cualquier práctica ocultista, porque nos promete vencer ese obstáculo último que es la muerte y nos permite también tener control sobre los demás, sobre nuestros semejantes, y también nos ofrece el consuelo de que en determinados momentos podemos volver a escuchar la voz de nuestros seres queridos, creo que por eso el espiritismo no es algo del pasado, es algo que sigue permeando a la sociedad mexicana y desde luego a la élite política.

¿Cuál fue la experiencia de sacar la novela de las páginas y llevarla a la casa en que se basó?

Yo desde que salió la novela la quería presentar en Bucareli 158, hice todas las gestiones necesarias para que la pudiéramos presentar, fue un momento muy inquietante, porque todos los asistentes, yo mismo, cruzamos el umbral de Bucareli 158; nos internamos en esta casona, que tiene una carga energética muy especial, que tiene mucho magnetismo y hablar de estos temas en el escenario donde tiene lugar, sí, por supuesto que remueve ciertas energías inevitablemente, pero estoy muy contento, porque precisamente la novela trata de jugar con los límites entre la ficción y la realidad, cuál es la frontera en la que acaba la novela y dónde empieza la realidad, de modo que creo que su destino natural es un poco salir de las páginas de la novela; hay muchos guiños a la historia de México, a personajes históricos que practicaron el espiritismo.

¿Y el espacio cómo lo trataste para que se diera una visión completa de donde pasaron tantas cosas, así como sus alrededores?

Incluso juego un poco con la propia arquitectura del centro histórico, con la propia disposición del pasillo de Bucareli, que está inclinado 15 grados, que está alineado con la órbita de Saturno; en 1778, que tenía unas rotondas, por ejemplo, la principal donde ahora está la Secretaría de Gobernación y donde está el reloj chino, antes ahí había un obelisco, que es un símbolo egipcio y un símbolo de la literatura, hermética, la literatura de los ocultistas, etcétera. Juego también mucho con eso, con la teoría de la geometría divina, que es la filosofía de Ramón Llull y de muchos filósofos.

¿En qué consistió la presentación junto con el performance?

Cuando se hizo la presentación fue una charla que yo tuve sobre la novela y después subimos a la segunda planta de la casona que yo denomino en la novela La Galería, es una habitación que se extiende todo a lo largo de la fachada y ahí tuvimos una sesión espiritista y hace poco, la semana pasada, hicimos ya un performance dentro de la casona, donde pudimos recorrer, los asistentes ya no solamente el patio y un espacio, sino varias habitaciones, y me cuentan los abogados que trabajan ahí, que acaban de cambiar todas las cámaras de la oficina y hasta arriba en el segundo piso, donde se hace justamente las sesiones, y me mostraron las imágenes y me dijeron es que son las nuevas cámaras, que solamente se activan cuando detectan movimiento y estas cámaras detectan entre el movimiento de una mascota, movimiento de persona o movimiento de autos, y las cámaras de esa galería, donde hemos hecho las sesiones espiritistas, prácticamente están encendidas todo el día, porque siempre están detectando actividad humana, a pesar de que están vacías, o sea ya no sé qué despertamos, pero bueno, ahí se los dejamos a los abogados.

¿Vas a continuar con las presentaciones?

Va a haber otra función el domingo 29 de noviembre a las 20:30 de la noche. Vamos a tener otra función y también voy a presentar la novela en la FIL Guadalajara el 5 de diciembre a las 16:30. Ahí voy a estar. Estoy contento a ver qué destino le depara a Bucareli 158.

¿Qué fuerzas ocultas andan por México? Algo que yo aprendí como filósofo de profesión escribiendo esta novela es que la realidad no se deja explicar toda, siempre queda un reducto inexplicable, algo que la razón no puede traspasar, ahí está un sustrato inexplicable en la realidad y que siempre nos está ahí perturbando.