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CIbanco.- Ciudad de México

Después de varias semanas de incertidumbre, la noticia que tanto esperaban los inversionistas se confirmó el viernes pasado, cuando Estados Unidos y China anunciaron una tregua comercial con un acuerdo parcial.

Los dos países dicen que buscan un acuerdo más amplio para firmarse a finales de año por parte de los presidentes Donald Trump y Xi Jinping a finales de este año. Como parte de la tregua, China aumentará las adquisiciones de productos agrícolas y acepta nuevas medidas (limitadas) en materia de propiedad intelectual y servicios financieros así como la prohibición de devaluar su moneda (aunque China seguirá siendo considerado bajo la categoría de manipulador de divisas).

Por su parte, EUA suspende la puesta en marcha de los aranceles que se iban a comenzar a aplicar este 15 de octubre (aumentar de 25% a 30% el impuesto a compras por 250 mil millones de dólares).

El acuerdo, pese a su alcance limitado, provocó optimismo desmedido y fuertes ganancias en los mercados financieros globales, en particular en los de mayor riesgo.

Con ello, el peso mexicano se apreció a su mejor nivel en poco más de dos meses. Lo anterior principalmente porque las pláticas se encontraban cerradas desde julio pasado.

Aunque se perciban avances al conflicto comercial, todavía quedan fuera del acuerdo asuntos fundamentales como el robo de propiedad intelectual, las transferencias forzosas de tecnología y los subsidios chinos al sector industrial. Tampoco será parte del acuerdo la exclusión de Huawei en la lista negra de empresas tecnológicas.

Las dificultades de la negociación y los precedentes, junto con el hecho de que los aranceles existentes siguen vigentes y que funcionarios de ambas Partes han comentado que se necesita mucho más trabajo, sugiere que la posibilidad de ampliar el acuerdo es un resultado que hay que tomarlo con cierta cautela.

Nuestra perspectiva de que los dos países puedan alcanzar un acuerdo completo pronto (amplio) sería alta si no fuese por el hecho de que lo anunciado el viernes pasado no es muy distinto a lo de otras ocasiones. Esto es, no es la primera vez que ambas partes anuncian una tregua al conflicto comercial. De hecho, es la tercera ocasión (las dos previas fueron en el marco del G-20, primero en diciembre de 2018 en Argentina, y posteriormente en junio de 2019 en Japón). En esas dos treguas previas, EUA se comprometió a no imponer nuevos aranceles sobre sus importaciones chinas, mientras China acepta realizar compras significativas de productos agropecuarios. Y en esas dos treguas, EUA rompió los acuerdos, aplicando nuevos aranceles y/o ampliando los existentes. Si a lo anterior le sumamos que el conflicto se ha vuelto político, con Trump usándolo como medio para distraer la atención sobre su proceso de Impeachment, o para su campaña electoral de 2020, nos mantiene reacios a ser optimistas.

La gran pregunta es por qué esta nueva tregua podrá tener un final diferente a las dos previas. Incluso China, sabedora de esta situación, tiene intención de negociar más (celebrar otra ronda de negociaciones) antes de firmar esta primera fase de un acuerdo parcial. Las autoridades de los dos países afirman que se dieron avances sustanciales, pero los detalles siguen en el aire y Pekín quiere que se cancele también la subida de aranceles que Washington tiene todavía previsto aplicar en diciembre, algo a lo que Trump no se comprometió la semana pasada.

La siguiente fecha relevante es la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC) a celebrarse los días 16 y 17 de noviembre en la ciudad de Santiago, en Chile, donde se espera que los mandatarios Trump y Xi Jinping estén presentes, lo que se especula podría ser buen momento para darle formalidad a lo acordado y brinden las siguientes directrices en el curso de las negociaciones bilaterales.

Si bien lo resuelto la semana pasada es un desarrollo positivo en la búsqueda de solucionar el conflicto, en CIBanco no estamos seguros de que este acuerdo parcial marque el inicio de una clara disminución de la disputa comercial. Con ello, hasta que ambas partes lleguen a un acuerdo que ponga fin a los aranceles existentes, la volatilidad de los mercados financieros continuará.

A pesar de lo anterior, estas señales de un avance en la negociación le han permitido al peso mexicano ubicarse por debajo de $19.30 al mayoreo. La moneda mexicana tiene margen para apreciarse un poco más frente al dólar, quizá hasta $19.20, en próximos días.

Sin embargo, creemos que la euforia de los mercados no tiene profundidad, el sentimiento puede cambiar muy rápido, conforme la cautela regrese a los inversionistas por las dudas de lo acordado, así como otros temas relevantes con impacto en los mercados financieros (Brexit, débiles cifras económicas en el mundo, elecciones en Argentina, tensión geopolítica entre Turquía y Siria), provocando que la presión sobre la moneda mexicana regrese.

Independientemente de la percepción de los mercados financieros al conflicto comercial y a la política proteccionista de Trump, la economía global innegablemente ha visto repercusiones negativas en los negocios y en sus perspectivas. La incertidumbre ha mermado seriamente a la inversión, inventarios y planes de expansión, afectando a varios productos y servicios, no sólo aquello a los que se les ha impuesto arancel. El problema es que esto no es percibido así por el mandatario norteamericano, por lo que podría ampliar sus repercusiones y por tanto su costo de oportunidad (al posponerse la inversión y planes de varios negocios).

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