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– Por norma general se suele recomendar visitarla en primavera (por la floración de los cerezos) y otoño (por el enrojecimiento de las hojas).

Kioto.- Lifestyle Travel Network

La perfecta combinación de tradición y modernidad. Si hay una ciudad que no puedes dejar de visitar en Japón esta es Kioto. Sus más de mil templos budistas, palacios, preciosos jardines, museos, barrios tradicionales, una gastronomía deliciosa o la educación de su gente hacen de Kioto un lugar especial.

Cualquier momento del año es bueno para visitar Kioto, por norma general se suele recomendar primavera (por la floración de los cerezos) y otoño (por el enrojecimiento de las hojas) y se suele desaconsejar en verano (por el extremo calor) y en invierno (por el frío). Sin embargo, sea cuando sea el momento, te aseguro que lo vas a disfrutar mucho y te quedarás con ganas de regresar ya que en un solo viaje es difícil verlo todo.

La principal atracción definitivamente son los templos y santuarios, pero no te pierdas también de disfrutar de la experiencia que rodea a estos y a otros puntos de interés, te la explico a continuación.

Si vas en primavera o verano, te recomiendo hacer un paseo por el río Kamo o simplemente caminar o ir en bicicleta por la ribera del río al atardecer, mientras ves las casas tradicionales con sus farolillos rojos, es una de las imágenes de Kioto que guardarás para siempre en la memoria. También disfruta pasear de noche por la tradicional y estrecha Pontocho, la calle más famosa de Kioto repleta de tiendas, restaurantes y casas de té.

A pocos minutos caminando está el Barrio de Gion, uno de los lugares por excelencia de las geishas que no puedes dejar de recorrer, podrás ver a alguna que otra si vas por la tarde o puedes ir al Teatro Gion Corner y tener la experiencia completa de artes tradicionales japonesas y geishas. En esta zona también encontrarás unos de los santuarios más bonitos: Yasaka ubicado en el Parque Maruyama, aquí podrás pasar mucho rato disfrutando de las áreas verdes, santuarios, caminos, escaleras y restaurantes de comida japonesa que hay por aquí.

Después de visitar esta zona, puedes subir por las calles tradicionales de Ninenzaka y Sannenzaka y llegar al Templo Kiyomizudera que no te puedes perder, es precioso, tiene un balcón o escenario detenido por vigas de madera sin clavos que es espectacular, rodeado de un entorno mágico.

El Templo Kinkaku-ji, también llamado Pabellón Dorado, es uno de los atractivos más importantes de Kioto. Muy visitado y lleno de turistas, pero merece mucho la pena verlo en directo, porque es espectacular aunque no se puede tener acceso. Lo bueno es que muy cerca está el Ryoan-ji con el jardín zen más famoso del mundo, frente al cual es increíble sentarte y meditar.

Pasear por las salas del Castillo de Nijo o Nijo-jo y oír el suelo crujir te transportará en el tiempo. Es un sonido característico del lugar y de que hecho era un elemento de seguridad.

El templo Ginkaku-ji o Pabellón de Plata, aunque nunca llegó a cubrirse de este metal, resulta mucho más sobrio, pero también muy bonito, es una de las joyas menos ostentosas de Kioto y que merece la pena descubrir. El mismo día puedes visitar el santuario Heian o Heian Jingu, que con su torii gigante y su color rojo resulta muy vistoso.

Un poco más retirado del centro de Kioto pero que sin duda es imprescindible es Arashiyama y su bosque de bambú. Una zona preciosa para caminar, pasear en barco o simplemente, relajarse.

Y para tener una panorámica de toda la ciudad, no olvides subir a la Torre de Kioto que está situada frente de la estación de tren. Y a solo 150 metros de ahí podrás tener una de las grandes experiencias que hay en la ciudad: Ver una Ceremonia del Té y disfrutar de sus cuatro principios: armonía, respeto, pureza y serenidad ¡muy recomendable! Un poco más al sur, otro de los santuarios favoritos es Fushimi Inari-taisha, famoso por sus miles de toriis rojos, que serpentean trazando un camino por la base de la montaña Inari y que han sido donados por particulares y empresas para que el dios Inari les sea favorable. Te recomiendo que te des el tiempo y hagas el  largo paseo de 4 kilómetros de toriis hasta llegar a la parte más alta, estoy segura que será unas de las experiencias que recordarás.

En toda tu estancia, no te preocupes por el idioma o por perderte, siempre encontrarás algún japonés que te ayudará. Su extremada educación y sencillez, son una de las muchas cosas que te harán volver a Japón.

 

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