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CIBanco/Ciudad de México

Hace un par de semanas dimos cuenta de la dimensión de la caída histórica que sufrió la economía en el segundo trimestre del año, a raíz del cierre y confinamiento de las empresas y personas para mitigar el contagio de la pandemia causada por el COVID-19.

La economía sufrió un desplome de 18.9% anual entre abril y junio. Para todo 2020 esperamos una caída en el PIB cercana al 9.5%.

La naturaleza de esta crisis resaltó una afectación más crítica en los sectores de transporte, hoteles y restaurantes, de entretenimiento, relacionados al petróleo, industrias, financieros, comercios, inmobiliarias, construcción, negocios profesionales. Y de todos los anteriores, el segmento PYME vio lastimados fuertemente los fundamentales de sus empresas, por lo que muchos de ellos no pudieron abrir con la reapertura de la economía, o meses después han tenido que volver a cerrar, algunos hasta definitivamente.

El confinamiento cambió patrones de consumo en la gente y en las empresas, que resultaron a favor de las empresas en sectores de consumo básico (supermercados entre ellos), alimentos naturales y procesados, productos farmacéuticos y sanitarios, la minería (ante el incremento en el precio de metales preciosos), Telecomunicaciones (servicios de internet).

Algunas empresas se vieron beneficiadas a pesar de no estar en los sectores descritos como favorables, ya que sus ingresos fueron mayoritariamente en dólares (como Cemex (cementera), Alfa (conglomerado industrial), Orbia (química), Lenova (infraestructura energética), y Vesta (inmobiliaria).

¿Qué esperar en los siguientes trimestres del 2020?

Esperamos un rebote importante en las actividades de los sectores en junio, julio y agosto. Sin embargo, gran parte del desempeño fundamental de las empresas seguirá dependiendo de la evolución del coronavirus en nuestro país, y la facilidad puedan tener las empresas para poco a poco reanudar su actividad productiva.

Además de los sectores vinculados a actividades esenciales, de forma gradual, podrían reanudar operaciones y empezar una recuperación aquellos:

  • Vinculados a la actividad exportadora: autopartes, fabricación de vehículos, siderúrgica, eléctrico-electrónico, productos metálicos, confección.
  • Vinculados a la logística: transporte de carga, marítimo y aéreo; mensajería y paquetería; almacenamiento.
  • Demandantes de mano de obra: construcción de vivienda, obras de ingeniería civil, servicios inmobiliarios, agricultura y cría de animales.
  • Otros tipos de servicios: financieros, telecomunicaciones, apoyo a los negocios y profesionales.

A pesar de que la pandemia provocó una afectación severa de forma generalizada para la población del país, entre empresa la repercusión se mostró contrastante. Con ello, la crisis económica que estamos viviendo provocará una recomposición de relevancia y peso entre los negocios más importantes de México.

Se puede notar en los cuadros presentados cuáles han sido las empresas menos afectadas por la crisis y en qué sector y actividad económica se encuentran. Interesante será seguir de cerca cuál empresa tendrá una mejor perspectiva de recuperación y cuál sufrirá diferente demanda hacia adelante que provoque una recomposición en sus fundamentales.

Adicionalmente, el comportamiento de las principales empresas en el país estará también sujeto a lo que suceda en otras latitudes como lo es EUA, y su impacto económico negativo que conlleve la posible implementación de mayores medidas de confinamiento si se intensifican los rebrotes de COVID-19.

En este sentido, es relevante que los datos económicos más recientes del país norteamericano han salido en su mayoría mejor de lo esperado. Con el número de nuevas infecciones diarias por coronavirus comenzando a disminuir, sobre todo en los Estados del Sur y Occidente (alcanzaron un punto máximo en julio), esperamos una mejora adicional en los datos de actividad de los próximos meses y el crecimiento del empleo debería recuperarse también.

El consumo privado volvió a crecer, incluso en aquellos rubros de mayor impacto por las medidas de confinamiento como lo son plazas comerciales, restaurantes, agencias de autos, está dando señales de estabilización. La reciente caída en el número de casos nuevos de COVID-19 sugiere que el consumo el crecimiento podría volver a acelerarse durante el resto de la actual trimestre.

Los índices ISM, tanto del sector manufacturero y servicios, sorpresivamente subieron en julio a máximos de varios meses; los datos de comercio internacional de junio revelaron una mayor repunte de las exportaciones que de las importaciones y; finalmente, aunque la ganancia del empleo en julio (nómina no-agrícola) se desaceleró a 1.7 millones frente a los 4.8 millones de junio, la cifra superó las expectativas a pesar de coincidir con el pico reciente de infecciones por coronavirus.

Dado lo anterior, parece que la economía estadounidense recupera el impulso en su recuperación, por lo que no se descarta un rebote importante en el PIB estadounidense durante el tercer trimestre y cercano al 25% a tasa trimestral anualizada (+6.0% trimestral).

Para todo el año esperamos que el PIB en EUA registre una baja cercana al 5.0%.

Para que este rebote se consolide es necesario, entre otras cosas, que los estímulos económicos y fiscales sigan implementándose. Por consiguiente es imperativo, que demócratas y republicanos alcancen un acuerdo sobre el nuevo plan de apoyos que actualmente discuten en el Congreso y que fracasaron en alcanzarlo antes del receso del órgano legislativo estadounidense. Los trabajos entre legisladores y funcionarios de la Casa Blanca continúan y es muy probable que en los siguientes días/semanas concluyan satisfactoriamente.

En el ínter, el presidente Trump firmó cuatro decretos restaurando parcialmente los pagos por desempleo para millones de estadounidenses (400 dólares en lugar de los 600 dólares del programa previo). Sin embargo, estas cuatro órdenes ejecutivas desataron fuertes críticas porque muy probablemente impliquen violaciones a la Constitución, al inmiscuirse en temas como impuestos y gastos los cuales son competencia exclusiva del Congreso.

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