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Sputnik/Moscú

La sonda InSight, que actualmente se encuentra en la superficie de Marte, ha detectado dos terremotos de magnitud significativa a lo largo del mes de marzo.

En particular, los dos sismos de magnitud 3,1 y 3,3 ocurrieron el 7 y 18 de marzo respectivamente, en un área que se conoce como Cerberus Fossae, cerca del ecuador del planeta rojo. Estos eventos confirman la reputación de esta región como una de las más activas en términos geológicos.

De hecho, dos terremotos similares fueron registrados en la misma región en 2019. La naturaleza de los sismos que ocurren en Marte es diferente a los que ocurren en la Tierra. Los terremotos en nuestro planeta son normalmente el resultado del movimiento de las placas tectónicas, que no hay en Marte, donde los temblores son el resultado de la actividad volcánica.

La capacidad de registrar terremotos en el planeta rojo es bastante nueva: durante décadas los científicos sospechaban de ellos, pero no disponían de datos para corroborarlo. Sin embargo, esto cambió con la llegada de InSight, que permitió en 2019 registrar por primera vez un terremoto.

De este modo, los científicos obtuvieron datos sólidos sobre la actividad sísmica en Marte con el registro de más de 500 eventos como este en el transcurso de los últimos dos años. La mayoría de estos temblores detectados por InSight fueron débiles, pero los más claros y fuertes tuvieron lugar en la región de Cerberus Fossae.

La misión de InSight fue prolongada por dos años más en enero de 2021 y se espera que a lo largo de este tiempo se pueda crear un registro detallado de la actividad sísmica en Marte. Estos datos tienen una gran importancia, porque ayudan a entender mejor los procesos que transcurren en la estructura interna del planeta.

Últimamente, la sonda experimentó problemas debido a una capa de polvo que está cubriendo sus paneles solares, reduciendo así su generación de electricidad.

Por esta razón, algunos de sus sistemas serán temporalmente apagados. De momento, InSight tiene suficiente energía acumulada para alimentar los equipos responsables de registrar los terremotos durante dos meses más, después de lo cual estos también tendrán que entrar en el modo de hibernación.

La sonda permanecerá en este estado de baja energía hasta que los fuertes vientos le quiten el polvo a sus paneles solares, o hasta que Marte se acerque más al Sol en su órbita, lo cual debería ocurrir poco después de julio.