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CIBanco.- Ciudad de México

La semana pasada inició con la noticia de que el Banco Central de China, que establece a diario una cotización media para su divisa, dejó que el yuan superara la barrera del valor de cambio de 7 a 1 frente al dólar por primera vez en más de una década (desde la crisis global financiera de 2008). A pesar de que la moneda china puede moverse en un rango diario de depreciación de 2.0% y en sentido estricto no se ha roto este nivel (en una semana la devaluación acumulada fue menor al 3.0%), permitir que rompiera el psicológico del $7.0 se tomó como una señal de que Pekín podría estar dispuesto a tolerar una mayor debilidad de su moneda ante la escalada de la disputa comercial con EUA. El gobierno chino niega haber tenido algo que ver directamente con la depreciación. Por otro lado, China ordenó bloquear todas las importaciones de productos agrícolas provenientes de EUA.

Esta medida de política cambiaria no es importante por su magnitud sino porque indica que el Gobierno chino no tiene intención de respetar el nivel de 7 yuanes por dólar y hace pensar en futuras depreciaciones que contrarrestarán el efecto de los aranceles establecidos por la administración de EUA. Lo anterior llevó a la administración del presidente Trump a declarar a China en la categoría de “manipulador de divisas”. Para fines prácticos, esta decisión de EUA no conlleva sanciones adicionales de corto plazo, pero para los mercados financieros implicó evidencia sobre hacia donde se dirige la crisis por una disputa comercial.

Lo sucedido preocupa al ver que las posturas comerciales entre ambos países están más distantes que nunca y que la posibilidad de que ambas alcancen un acuerdo comercial luce complicada. Si a lo anterior se le añade el elemento divisa, antes secundario, como protagonista en las negociaciones añade más incertidumbre al desenlace de las mismas y genera el temor de que ambas naciones conviertan el conflicto comercial en un conflicto de divisas.

Incluso, pareciera que el presidente Trump tiene pocos incentivos para dejar de atacar a China, ya que muy probablemente el mandatario estadounidense contempla que la FED mitigará los riesgos económicos de esta escalada en las tensiones comerciales con mayores recortes de tasas de interés, añadiendo más margen de actuación para su disputa comercial con el gigante asiático.

Lo anterior provocó fuertes caídas de los mercados financieros, ya que aumenta la preocupación de que un conflicto comercial prolongado entre las dos mayores economías del mundo lastrará el crecimiento económico. A ello se le unieron elementos como que algunos bancos centrales de Asia sorprendieron con recortes de tasas de interés mayores a los esperados (Nueva Zelandia, India y Tailandia), los nuevos ataques de Trump a la FED diciéndole que debería de bajar las tasas de forma más acelerada, el retraso en el otorgamiento de la concesión de licencias para hacer negocios con Huawei, crisis política en Italia y débiles cifras económicas en Alemania.

Todos los inversionistas saben que en las guerras comerciales y de divisas no hay ganadores, solo perdedores. Con ello, los inversionistas se salen de activos de mayor riesgo, entre ellos el peso mexicano, y se posicionaron en opciones consideradas como seguros, en particular en bonos gubernamentales, cuyos rendimientos bajaron (en algunos casos las tasas se ubicaron en terreno negativo). En EUA provocó que se presentara otra vez el fenómeno de curva invertida de los rendimientos (el diferencial de bonos de 10 años respecto al de tres meses se ubicó en su menor nivel desde el 2007), una señal que los inversionistas toman como anticipo de una recesión.

La atención también pasa por las materias primas. El oro continúa con su rally y el precio por momentos superó el psicológico de 1,500 dólares por onza, mayor nivel en seis años. Por su parte, el precio del petróleo a un mínimo de siete meses tras conocerse un aumento sorpresivo en las cifras semanales de inventarios estadounidenses y temores de una desaceleración de la demanda. Sin embargo, el precio del crudo recuperó algo de terreno, en medio de versiones de que Arabia Saudita está analizando opciones con otros productores para frenar el desplome.

Al final de la semana, una estabilización del yuan por parte del Banco Central de China restauró algo de calma en los mercados mundiales. Esto aleja un poco los temores de una depreciación más agresiva y peligrosa para el mercado y la situación de la guerra comercial. El proteccionismo no es la mejor estrategia en un escenario donde los países moderan sus crecimientos y la desaceleración se intensifica.

A pesar de estas ligeras mejoras en el ánimo de los inversionistas, el conflicto comercial no tiene trazas de arreglarse en el futuro próximo y el nerviosismo en los mercados es muy alto mientras vigilan los pasos que dan Washington y Pekín. En última instancia, ambas Partes podrían ver alguna ventaja en quitar el conflicto de divisas de la mesa, con la esperanza de prevenir un daño mayor para ellos y para otros.

En México, la inflación al consumidor se moderó en julio por tercer mes consecutivo y su tasa anual se ubicó en su menor nivel en tres años. Ahora, la especulación crece en el sentido de que Banxico podría recortar tasas de interés tan pronto como en su reunión de este 15 de agosto. El débil crecimiento económico del país, el reciente recorte en la tasa de interés por parte de la FED y una inflación relativamente controlada y dentro de la meta de la autoridad, son los factores detrás de esta especulación.

Sin embargo, la escalada en las tensiones comerciales entre EUA y China y su impacto negativo en el peso mexicano, dificulta la decisión de Banxico de bajar su tasa de fondeo. Además, no se puede descartar (por el lado subyacente) que se haya asegurado la convergencia de la inflación a la meta de estar por debajo del 4.0%. Si los integrantes de la Junta de Gobierno consideran que actualmente existe una fuerte incertidumbre, muy probablemente opten por esperar y volver evaluar la posibilidad en su siguiente reunión de septiembre.

 

Principales referencias económicas y eventos de la semana

Esta semana, los mercados financieros seguirán atentos a noticias sobre el conflicto comercial entre EUA y China, situación política en Italia, Argentina y Hong Kong y cifras económicas importantes en EUA, en particular la inflación al consumidor de julio.

Adicionalmente, en EUA se espera la publicación de los datos de julio: ventas al menudeo, producción industrial, inicios de construcción de casas y permisos de construcción; de agosto: índice manufacturero de Nueva York (Empire) y sentimiento del consumidor medido por la universidad de Michigan; así como el cambio en inventarios de petróleo.

En Europa, se conocerá el PIB correspondiente al segundo trimestre y la producción industrial de junio. En Alemania, PIB del 2T 19 y confianza del inversionista medido por el grupo ZEW (Situación actual y percepción económica) de agosto. En Asia, de China la producción industrial de julio; y de Japón también producción industrial.

En México, destaca la reunión de política monetaria de Banxico.

 

Expectativa para el Tipo de cambio

Hacia finales de la semana pasada se calmaron un poco los nervios entre los inversionistas y el peso recuperó parte del valor perdido frente al dólar. En esta semana consideramos que la moneda mexicana tiene posibilidades de seguir apreciándose hacia los $19.30. Sin embargo, el tipo de cambio continuará muy dependiente a nuevas noticias sobre la evolución de las tensiones comerciales entre EUA y China, que están lejos de resolverse. Así, aunque esta semana no esperamos mayores tuits de Trump en contra de China, o de China respondiendo las amenazas de EUA, no se puede descartar esta posibilidad, lo que provocaría nuevos escenarios de presión al peso. Además, el tema político cobrará fuerza, sobre todo lo relacionado con los resultados de las elecciones primarias en Argentina, la moción de censura de Italia y las protestas en Hong Kong. Hacia el jueves, la decisión de política monetaria del Banco de México podría mover el tipo de cambio, por lo menos de forma temporal. Banxico cuenta con elementos a favor y en contra para recortar tasas de interés en su reunión de esta semana. Si opta por una baja en la tasa, podríamos ver una reacción negativa en el peso mexicano, pero ligera y temporal (de 10 a 15 centavos). Por el contrario, si la deja sin cambios, el impacto en la moneda sería positivo. Por último, las cifras económicas que se darán a conocer en la semana servirán para evaluar la salud de la economía mundial, y en específico las de EUA para generar especulación sobre los futuros pasos de la FED. Débiles cifras podrían aumentar las preocupaciones de que la economía global se encamina hacia una profunda desaceleración económica y destacar la necesidad de incrementar estímulos monetarios. Con ello, durante la semana la moneda mexicana podría fluctuar entre los $19.30 y $19.85 spot.

 

Expectativa para las Tasas de interés

En el mercado primario, la tasa de Cetes a 28 días podría registrar una baja o mantenerse sin cambios; por su parte, el rendimiento para los bonos de 10 años en el mercado secundario, podría moverse entre 7.15% – 7.35%.

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