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CIBanco.- Ciudad de México

Una semana negativa para los mercados financieros globales, en particular para los de mayor riesgo. El miedo a los rebrotes de COVID-19 (principalmente en Europa) y a los efectos que en la débil recuperación puedan tener las medidas de confinamiento, dudas sobre la aprobación de un nuevo paquete de estímulos económicos y fiscales en el Congreso estadounidense, cifras económicas menores a lo esperado, sobre todo del sector servicios, así como declaraciones de funcionarios de la FED de que los estímulos monetarios por sí solos serán insuficientes para apoyar la recuperación económica tuvieron eco negativo en los inversionistas, provocando un reacomodo de portafolios, saliendo de los activos de mayor riesgo y tomando posiciones en otros activos de inversión considerados seguros (dólar y deuda gubernamental). Localmente lo más relevante fue la decisión de política monetaria de Banxico.

El registro de los casos diarios de coronavirus se acerca a los niveles de abril en varios países de Europa y las restricciones impuestas y la amenaza de confinamientos hacen temer a los inversionistas que se ralentice una recuperación ya débil de por sí. Las nuevas restricciones impuestas en España, Francia y el Reino Unido para contener la proliferación del COVID-19 podrían ser el preludio de más medidas de confinamiento en otras regiones. Por el momento, los países han descartado cierres generalizados y optan por tratar de contener los focos de la pandemia a escala local.

Con el número de contagios diarios creciendo, el sentimiento actual de los inversionistas es que en el muy corto plazo no se vislumbran catalizadores que puedan provocar un cambio de tendencia. Sin embargo, consideramos que estamos muy lejos de una situación como la de marzo-abril, donde hubo un hundimiento de los mercados. Simplemente se trata de correcciones después de meses de importantes ganancias, mientras se disipan los actuales temores.

Con las conversaciones formales de medidas alivio contra la COVID-19 estancadas durante casi siete semanas, los demócratas de la Cámara de Representantes tienen un nuevo proyecto de ley de estímulo económico que incluye aproximadamente apoyos por 2.4 billones de dólares, cerca de un billón menos que su propuesta inicial. La propuesta podría ser votada en la Cámara esta semana, pero es muy poco probable que sea respaldada en el Senado. Si bien la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, expresaron su disposición para reanudar las conversaciones para llegar a un consenso, los miembros del Congreso de ambas partes fueron pesimistas respecto de que se pudiera alcanzar un acuerdo.

En este sentido, desde la Reserva Federal se considera que los políticos estadounidenses parecen más interesados en luchar en una campaña electoral que en aprobar un nuevo plan de estímulo. En distintos foros en la semana pasada reiteraron el papel preponderante de la política fiscal sobre la monetaria para lograr consolidar una recuperación económica.

Además, hubo otras declaraciones de un presidente regional del Banco central estadounidense que generaron ruido en los mercados. En particular, Charles Evans, de la FED de Chicago, comentó que la autoridad podría subir tasas de interés aunque no se haya alcanzado la meta de inflación, recordando a los mercados que el compromiso de no subir tasas en los próximos tres años es algo que no está escrito en piedra y dependerá mucho de las condiciones económicas de cada momento.

En materia económica, las cifras publicadas en la semana siguen demostrando que la consolidación de la recuperación es una tarea complicada. En la Eurozona, los PMIs reflejaron que la actividad se estancó en septiembre y las solicitudes iniciales de desempleo estadounidense prácticamente se mantuvieron sin cambios, lo que muestra la dificultad del empleo para buscar recuperar los niveles previos a la pandemia.

En México, los precios al consumidor continúan con su tendencia alcista de los últimos meses y en esta ocasión subieron más de lo esperado en la primera quincena de septiembre. Nosotros seguimos pensando que el repunte en la inflación es temporal y que al cierre de año podría ubicarse cerca de 3.70%.

Por su parte, Banxico bajó su tasa de fondeo como esperábamos, en 25 puntos base, colocándola en 4.25%. Hacia adelante dijo que todavía tiene espacio para bajas adicionales, pero que el espacio ya es limitado. Continuamos esperando que la tasa de referencia cierre el año en 4.0%.

Fue una semana negativa para el peso mexicano, donde por momentos se presionó hacia $22.70 spot, cerca de dos pesos respecto a su mejor nivel de seis meses alcanzado hace dos semanas. Las dudas sobre el desempeño económico mundial y sobre la aprobación de un paquete de estímulos en EUA, la evolución de la pandemia, repunte generalizado del dólar y recorte de tasa de interés por parte de Banxico, fueron los factores detrás de esta depreciación de la moneda. Al final, recortó pérdidas por la expectativa de que en el corto plazo se apruebe el paquete de estímulos fiscales en EUA.

El tono negativo en los mercados seguirá afectando a la moneda mexicana por algunos días o semana más (es probable que se mantenga volátil todo el mes de octubre). Sin embargo, los factores que tienen pesimista a los inversionistas no son nuevos y consideramos serán temporales, sobre todo si el congreso estadounidense aprueba el paquete de ayuda a su economía o tenemos nuevas noticias sobre las vacunas contra el COVD-19.

La tasa de CETES a 28 días se redujo en 20 puntos base a 4.25%, incorporando por completo la más reciente decisión de política monetaria de Banxico.

Por su parte, la tasa de bonos de largo plazo (10 años) en EUA y México registraron escasa variación.

El peso mexicano tuvo una semana muy negativa, acumulando una depreciación cercana al 6.0%.

El temor de que los rebrotes de COVID-19 puedan descarrilar la incipiente recuperación económica y las dudas sobre la aprobación de un paquete de apoyos económicos-fiscales en el congreso estadounidense fueron los dos elementos principales que justifican esta caída de la moneda.

El euro tuvo una semana de caídas frente al dólar. La divisa estadounidense alcanzó su mejor nivel desde julio pasado frente a la moneda comunitaria.

Los altibajos siguen siendo la normalidad en el comportamiento de la Bolsa Mexicana de Valores, muy dependiente de eventos externos, como la FED, noticias sobre COVID-19 y la situación con las emisoras tecnológicas en EUA. El balance semanal fue ligeramente positiva.

Debido a la apreciación del dólar, el precio del metal registró una fuerte liquidación lo que envió el costo a un mínimo de casi dos meses, su mayor baja semanal en un mes y medio.

El precio internacional del petróleo (WTI) tuvo una semana de poca variación, en medio de un retroceso de los inventarios de crudo estadounidense y la expectativa de una menor demanda por las afectaciones de rebrotes de COVID-19.

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