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A fin de subsanar la contaminación emitida por la industria de la construcción, estudiantes de Ingeniería Civil de la UDEM proponen utilizar el desecho de nopal para atraparla.

 

UDEM.- San Pedro Garza García

Motivadas para generar un cambio en la calidad del aire, Mónica Oliva Torres y María de Lourdes Martínez, alumnas de noveno semestre del programa académico de Ingeniero Civil de la Universidad de Monterrey, crearon Opusdust: Supresor de polvos, un proyecto innovador que busca disminuir la contaminación del aire en el campo de la construcción.

El proyecto es un biopolímero a partir del desecho del nopal (Opuntia), que busca disminuir la contaminación del aire en Monterrey, con una solución líquida elaborada con esta planta, misma que se puede aplicar a los suelos de pedreras, construcciones, mineras o zonas de terracería para evitar el levantamiento de polvo que se produce por acción del viento o paso de vehículos.

Uno de los factores que causan la contaminación del aire es el polvo producido por levantamiento de suelo, liberando partículas de todo tipo, entre ellas, las más pequeñas: PM2.5. A este tipo de partícula se les ha encontrado relación con enfermedades del torrente sanguíneo y cardiovasculares.

Aunque las empresas tienen la obligación de buscar alternativas para evitar el levantamiento de polvo en el área de construcción, el método más común es utilizar agua con jabón; sin embargo, esto puede producir contaminación de mantos freáticos, lagos y ríos. Es por ello que Mónica y Lourdes enfocaron sus esfuerzos y partieron de que el nopal es un producto ícono de México, el 78% se cultiva únicamente para obtener tuna y el resto se convierte en desecho.

“Utilizamos este tipo de material que se considera un desecho y le dimos una segunda vida. Hasta ahorita tenemos un producto que funciona mejor que una de las alternativas que más se utiliza en la construcción en México y que es más accesible y económico”, comentó Mónica Oliva.

Su trabajo de investigación comenzó desde mayo del 2019 donde encontraron que 6.5% de los 1.5 millones de toneladas de partículas que llegan de contaminantes en el aire en México son producto de la minería, el área de la construcción y caminos no pavimentados. En este porcentaje está su segmento principal para la distribución del producto.

Tras su participación en Expo-Ciencias Nacional 2019 -el encuentro científico infantil y juvenil más grande del país- su propuesta logró colocarse entre los tres proyectos de investigación e innovación que recibieron un pase para representar a México en el Encuentro Internacional de Jóvenes Investigadores 2020, que se llevará a cabo en España.

“Nunca nos imaginamos llegar hasta aquí, pero como estudiantes de Ingeniería Civil creo que tenemos ese compromiso de retribuir algo después de todo lo que estamos contaminando. El enfoque del proyecto es porque la carrera de Ingeniería Civil en el ámbito de la construcción genera mucha contaminación y quisimos tratar de mitigar un poco el impacto que genera”, explicó María de Lourdes.

Por su parte, Nerla Angélica Silva, profesora de la Escuela de Ingeniería y Tecnologías de la UDEM, dijo que el enfoque humano es un distintivo en los proyectos que emprenden sus estudiantes.

“Vimos que hay mucha competencia, que todos traen un producto y quieren comercializar algo, pero yo creo que algo que nos distingue es esa parte de ver por el ser humano”, señaló.

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